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Vacunación

Vacunas disponibles

Explora nuestro portafolio de vacunas disponibles e información relacionada a cada una.

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Influenza

La vacuna contra la influenza ayuda a prevenir esta enfermedad respiratoria contagiosa que puede causar desde cuadros leves hasta graves. Cada año, la vacuna se actualiza para proteger contra los virus que más circulan en la temporada. En México, actualmente se aplica la vacuna inactivada tetravalente, que protege contra cuatro tipos del virus de la influenza: dos del tipo A y dos del tipo B. Se aplica por vía intramuscular y es segura para la mayoría de las personas. ¿Quién debe aplicársela? La vacuna contra la influenza se recomienda cada año para todas las personas a partir de los 6 meses de edad. Sin embargo, es especialmente importante para quienes tienen mayor riesgo de complicaciones, como: •Niñas y niños menores de 5 años. •Personas adultas mayores de 65 años. •Personas con enfermedades crónicas (cardíacas, respiratorias, renales, metabólicas o inmunológicas). •Mujeres embarazadas. •Profesionales de la salud. Si nunca te la has aplicado, o si ya pasó más de un año desde la última dosis, puedes vacunarte en cualquier momento de la temporada. ¿Por qué debe aplicarse? Cada año, la influenza causa millones de casos y cientos de miles de muertes en el mundo, sobre todo en personas mayores o con enfermedades crónicas. Vacunarse reduce el riesgo de enfermar, disminuye las hospitalizaciones y previene complicaciones graves como la neumonía. La vacuna es la mejor herramienta para protegerte, ya que tu cuerpo genera anticuerpos unas dos semanas después de recibirla. Además, al vacunarte ayudas a proteger a tu familia y comunidad, especialmente a quienes no pueden recibir la vacuna. ¿Qué enfermedad previene? La influenza (también conocida como gripe) es una infección causada por el virus de la influenza, que afecta principalmente el sistema respiratorio. Se transmite fácilmente al toser, estornudar o hablar, y también al tocar superficies contaminadas. Los síntomas más comunes son: - Fiebre alta y escalofríos - Dolor de cabeza y muscular - Tos, dolor de garganta y congestión nasal - Fatiga y malestar general Aunque muchas personas se recuperan en pocos días, la influenza puede causar complicaciones graves, especialmente en niños pequeños, personas mayores o con enfermedades crónicas. Por eso, vacunarse cada año es la mejor manera de mantenerse protegido y prevenir contagios.

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Virus de papiloma humano (VPH)

La vacuna contra el Virus del Papiloma Humano (VPH) protege contra los tipos de virus que pueden causar cáncer y verrugas genitales. Está elaborada a partir de una parte del virus que no causa infección, pero que ayuda al cuerpo a crear defensas naturales. Existen dos tipos principales: -VPH-4 (tetravalente): protege contra 4 tipos de virus (6, 11, 16 y 18). -VPH-9 (nonavalente): protege contra 9 tipos de virus (6, 11, 16, 18, 31, 33, 45, 52 y 58). Estas vacunas ayudan a prevenir el cáncer cervicouterino, además de otros cánceres en la zona genital. ¿Quién debe aplicársela? La vacuna está recomendada para mujeres y hombres a partir de los 9 años de edad. En México, dentro del Programa Nacional de Vacunación, se aplica principalmente a niñas de 12 y 13 años, pero también puede aplicarse a otras edades si se desea contar con protección. ¿Por qué debe aplicarse? El VPH es una de las infecciones más comunes del mundo: se estima que más de 660 millones de personas están infectadas. En América Latina, provoca miles de casos de cáncer cervicouterino cada año, y en México es el segundo tipo de cáncer más frecuente en mujeres, así como una de las principales causas de muerte en edad reproductiva. Vacunarse previene: •El contagio del virus. •El desarrollo de cánceres relacionados con el VPH. •La transmisión a la pareja o a los hijos durante el parto. •Miles de muertes que pueden evitarse con la vacunación. ¿Cómo se aplica? Actualmente, la vacuna se aplica en una sola dosis. La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha confirmado que una sola dosis es tan eficaz como dos para personas entre 9 y 20 años. México y muchos otros países ya adoptaron este esquema de vacunación con una dosis única. ¿Qué enfermedad previene? El Virus del Papiloma Humano (VPH) se transmite principalmente por contacto sexual (vaginal, oral o anal) y puede afectar tanto a mujeres como a hombres. Algunos tipos de VPH (como el 16 y el 18) son responsables de la mayoría de los casos de cáncer de cuello uterino, mientras que otros (como el 6 y el 11) causan verrugas genitales. El virus puede permanecer sin síntomas durante años, por lo que muchas personas lo transmiten sin saberlo. Por eso, la vacuna es una herramienta segura, eficaz y fundamental para la prevención. ¿La vacuna es segura? Sí. Las principales organizaciones internacionales como la OMS, los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) y el Centro Europeo para el Control de Enfermedades (ECDC) confirman que la vacuna contra el VPH es segura y efectiva. La Secretaría de Salud de México y la Asociación Mexicana de Vacunología también recomiendan su aplicación. Los estudios más recientes no han encontrado ningún problema de seguridad que modifique las recomendaciones actuales.

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Neumococo

Las vacunas contra el neumococo protegen contra una bacteria llamada Streptococcus pneumoniae, responsable de enfermedades graves como la neumonía, meningitis, otitis media y sepsis. Existen dos tipos de vacunas disponibles: -Vacuna Conjugada (PCV13 o PCV20): protege contra 13 o 20 tipos del neumococo. Se aplica a lactantes, niños pequeños y adultos mayores de 50 años para prevenir neumonía, meningitis y otras infecciones invasivas. -Vacuna Polisacárida (PPSV23): protege contra 23 tipos del neumococo. Se recomienda para adultos mayores y personas mayores de 2 años con enfermedades crónicas o inmunodeficiencias. Estas vacunas ayudan a prevenir enfermedades respiratorias graves que pueden poner en riesgo la vida. ¿Quién debe aplicársela? •Niñas y niños menores de 5 años: es parte del esquema nacional de vacunación. •Adultos mayores de 50 años: especialmente los mayores de 65. •Personas con enfermedades crónicas (como diabetes, asma, EPOC, enfermedades cardíacas o inmunodeficiencias). En bebés y niños, la vacuna se aplica en varias dosis desde los 2 meses de edad; en adultos, una o dos dosis según el tipo de vacuna y las condiciones de salud. ¿Por qué debe aplicarse? El neumococo es una de las principales causas de neumonía y meningitis en el mundo. Cada año provoca más de un millón de muertes, especialmente en niños menores de 5 años y adultos mayores. En México, la neumonía bacteriana es una causa importante de hospitalización y muerte en personas mayores. Vacunarse ayuda a: •Prevenir infecciones graves como neumonía, meningitis y sepsis. •Evitar hospitalizaciones y complicaciones a largo plazo. •Reducir la transmisión de la bacteria en la comunidad. La vacuna no solo protege a quien la recibe, sino también a quienes lo rodean. ¿Cómo se aplica? En niñas y niños: •1ª dosis: a los 2 meses •2ª dosis: a los 4 meses •3ª dosis: a los 6 meses •Refuerzo: entre los 12 y 15 meses En adultos: •Se aplica una dosis de vacuna conjugada (PCV13 o PCV20) y, en algunos casos, una dosis adicional de PPSV23 un año después. •Las personas con enfermedades crónicas pueden requerir refuerzos cada 5 años. Cuando se usa la vacuna PCV20, no es necesario aplicar PPSV23. ¿Qué enfermedad previene? El neumococo es una bacteria que se transmite por gotitas respiratorias, como al toser o estornudar. Puede causar desde infecciones leves (como otitis o sinusitis) hasta enfermedades graves y potencialmente mortales como: •Neumonía: fiebre, tos, dificultad para respirar. •Meningitis: rigidez de cuello, dolor de cabeza, confusión. •Bacteriemia o sepsis: infección en la sangre con fiebre y escalofríos. Estas enfermedades pueden dejar secuelas permanentes (como sordera o daño cerebral) o incluso causar la muerte, sobre todo en niños y adultos mayores. ¿La vacuna es segura? Sí. Las vacunas contra el neumococo son seguras y bien toleradas. Los efectos secundarios más comunes son dolor o enrojecimiento en el brazo, fiebre leve o cansancio, que desaparecen en pocos días. La Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Secretaría de Salud recomiendan su aplicación como parte esencial de la vacunación infantil y del cuidado de la salud en adultos mayores. Vacunarte contra el neumococo es una forma sencilla y efectiva de proteger tu vida y la de tu familia.

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Dengue

La vacuna contra el dengue ayuda a proteger contra esta enfermedad viral transmitida por mosquitos. Está elaborada con virus vivos atenuados, modificados a partir del virus de la fiebre amarilla al que se le incorporan genes del virus del dengue. Su objetivo es fortalecer el sistema inmunológico y prevenir los casos graves de la enfermedad. ¿Quién debe aplicársela? Está recomendada para personas de 9 a 45 años que: •Vivan o viajen a zonas donde el dengue es común, •Y ya hayan padecido la enfermedad anteriormente, lo que indica que tienen defensas previas contra el virus. No debe aplicarse a: •Menores de 9 años, •Mujeres embarazadas, •Personas con inmunosupresión, •Ni a quienes nunca han tenido dengue. El esquema consiste en tres dosis, aplicadas al inicio, a los 6 meses y a los 12 meses. ¿Por qué debe aplicarse? El dengue se ha convertido en una de las enfermedades virales más extendidas en el mundo. Cada año se estiman 390 millones de infecciones, con alrededor de 25,000 muertes y más de 500,000 hospitalizaciones. La vacunación ayuda a prevenir las formas graves de la enfermedad y a reducir los brotes en comunidades tropicales y subtropicales donde el mosquito transmisor (Aedes aegypti) está presente. ¿Qué enfermedad previene? El dengue es una infección causada por el virus del mismo nombre, transmitida por la picadura del mosquito Aedes aegypti. Provoca fiebre alta, dolor de cabeza, malestar general, dolores musculares y, en los casos graves, sangrado, dificultad circulatoria y hasta la muerte. El dengue puede presentarse varias veces, ya que existen cuatro tipos de virus (DENV-1, DENV-2, DENV-3 y DENV-4). Las reinfecciones con un tipo distinto aumentan el riesgo de complicaciones graves. ¿Es segura y eficaz? Sí. La vacuna ha demostrado una eficacia del 76% en personas mayores de 9 años que ya tuvieron dengue. Las reacciones más comunes son leves y temporales, como dolor en el sitio de aplicación, dolor de cabeza o malestar general. Es importante aplicarla solo en personas con infección previa, ya que en quienes nunca han tenido dengue puede aumentar el riesgo de cuadros graves.

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Tuberculosis

La vacuna BCG (Bacilo de Calmette-Guérin) es la única vacuna disponible contra la tuberculosis (TB). Está elaborada a partir de una forma viva y atenuada del Mycobacterium bovis, una bacteria similar a la que causa la enfermedad, pero que no provoca daño, sino que ayuda al cuerpo a desarrollar defensas. La BCG se utiliza desde hace más de 80 años y es una de las vacunas más aplicadas en el mundo. Su función principal es proteger a los niños contra las formas graves de tuberculosis, como la meníngea y la miliar. ¿Quién debe aplicársela? Todos los recién nacidos deben recibir la vacuna al nacer. Si no se aplicó en el nacimiento, puede administrarse más adelante en niños, adolescentes o adultos que tengan pruebas negativas y vivan en zonas con alta incidencia de tuberculosis o trabajen en ambientes de riesgo (como personal de salud o en centros penitenciarios). No debe aplicarse a: •Mujeres embarazadas. •Recién nacidos con peso menor a 2 kg. •Personas con inmunosupresión o enfermedades que debiliten las defensas. ¿Por qué debe aplicarse? La tuberculosis es una de las enfermedades infecciosas más graves a nivel mundial. Se transmite por el aire, cuando una persona enferma tose o estornuda, liberando bacilos que pueden inhalarse fácilmente. Vacunarse es importante porque: •Protege a los bebés y niños de formas graves y mortales de la enfermedad. •Ayuda a reducir el riesgo de meningitis tuberculosa y tuberculosis diseminada. •Contribuye a frenar la propagación en la comunidad. A nivel global, se estima que 1,700 millones de personas están infectadas con el bacilo, y cada año 10 millones desarrollan la enfermedad. En México, se notifican en promedio 20 mil casos nuevos al año. ¿Cómo se aplica? Se aplica una sola dosis al nacimiento, de 0.1 mL, por vía intradérmica (en la parte superior del brazo derecho). No se requiere revacunación. Después de la aplicación, es normal que aparezca una pequeña lesión o cicatriz en el brazo, que cicatriza con el tiempo y es señal de que el cuerpo ha generado inmunidad. ¿Qué enfermedad previene? La tuberculosis (TB) es una infección causada por la bacteria Mycobacterium tuberculosis, que generalmente afecta los pulmones, aunque también puede dañar otros órganos como el cerebro, los riñones, los huesos o los ganglios. Los síntomas más comunes incluyen: •Tos persistente (a veces con sangre). •Fiebre y sudores nocturnos. •Cansancio y pérdida de peso. •Sin tratamiento, la tuberculosis puede ser mortal. Además, en personas con defensas bajas —como quienes viven con VIH—, puede volverse más grave o resistente a los medicamentos. La vacuna BCG no previene la infección ni la reactivación de la tuberculosis pulmonar, pero sí evita las formas más peligrosas en la infancia, salvando miles de vidas cada año. ¿La vacuna es segura y eficaz? Sí. La vacuna BCG es segura y bien tolerada. Puede causar una pequeña pápula (bolita) en el sitio de aplicación que evoluciona a una pequeña úlcera y deja una cicatriz. Este proceso es normal y esperado. La protección que brinda es más fuerte durante la infancia, con una eficacia promedio del 50%, pero una alta efectividad frente a las formas más graves. Por eso, su aplicación al nacimiento es fundamental para proteger a los más pequeños desde los primeros días de vida.

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Tos ferina

La vacuna contra la tos ferina protege frente a una infección respiratoria grave causada por la bacteria Bordetella pertussis. Las vacunas actuales son acelulares e inactivadas, es decir, no contienen bacterias vivas, sino solo partes del germen (antígenos) que enseñan al cuerpo a defenderse sin causar la enfermedad. Antes se usaban vacunas de “células enteras”, pero fueron reemplazadas por las acelulares porque estas son más seguras y con menos efectos secundarios. La vacuna protege eficazmente, aunque con el paso de los años (entre 4 y 9) la inmunidad puede disminuir, por eso son necesarias dosis de refuerzo. ¿Quién debe aplicársela? La vacuna contra la tos ferina se recomienda para todas las personas a partir de los 2 meses de edad, siguiendo el calendario nacional de vacunación. Se considera especialmente importante en: •Niños pequeños, para evitar complicaciones graves. •Mujeres embarazadas, en cada embarazo, sin importar el trimestre. •Personal de salud, por su exposición frecuente. •Adolescentes y adultos, como refuerzo para mantener la protección. ¿Por qué debe aplicarse? La tos ferina puede ser una enfermedad muy grave en bebés menores de 6 meses, y en ocasiones puede causar hospitalización o incluso la muerte. Vacunarse ayuda a: •Evitar los casos severos de tos ferina. •Reducir contagios en la comunidad. •Proteger a los más pequeños, que aún no han completado su esquema de vacunación. Aunque la vacuna no protege de por vida, reduce la gravedad de la enfermedad y evita complicaciones, con una eficacia de entre 80% y 90%. ¿Cómo se aplica la vacuna? La vacunación contra la tos ferina forma parte del esquema básico infantil y de refuerzos posteriores. Se aplica combinada con otras vacunas (como difteria, tétanos, poliomielitis y hepatitis B) en diferentes presentaciones. Esquema recomendado: •Primera serie: 3 dosis a los 2, 4 y 6 meses de edad. •Primer refuerzo: a los 18 meses. •Segundo refuerzo: a los 6 años. •Refuerzo en adolescentes: a los 12 años. •Refuerzos posteriores: cada 10 años, en adultos. •Durante el embarazo: una dosis en cada embarazo, en cualquier trimestre. Estas dosis ayudan a mantener una protección continua a lo largo de la vida. ¿Qué enfermedad previene? La tos ferina es una infección del tracto respiratorio causada por la bacteria Bordetella pertussis. Se transmite por el aire, al toser o estornudar, y es altamente contagiosa. Los síntomas suelen comenzar con un cuadro parecido a un resfriado (fase catarral) y luego evolucionan a episodios intensos de tos, conocidos como “ataques” o tos paroxística, que pueden provocar vómitos o dificultad para respirar. En bebés, puede causar pausas respiratorias (apneas), neumonía, convulsiones y hospitalización. En adolescentes y adultos suele ser más leve, pero ellos pueden contagiar fácilmente a los más pequeños, por eso es tan importante la vacunación en toda la familia. ¿Cuántas personas enferman de tos ferina? Aunque la vacunación ha reducido drásticamente los casos graves, la tos ferina sigue circulando en todo el mundo. En Estados Unidos, por ejemplo, se han reportado entre 25,000 y 50,000 casos anuales en distintos años, afectando sobre todo a niños menores de 1 año. También se han observado brotes en adolescentes y adultos jóvenes, lo que demuestra la importancia de mantener los refuerzos al día. ¿La vacuna es segura y eficaz? Sí. La vacuna contra la tos ferina es segura, eficaz y bien tolerada. •Su eficacia varía entre 70% y 88%, y además disminuye la gravedad si se llega a enfermar. •La protección empieza desde la primera dosis, aumentando con cada refuerzo. oCon 1 dosis: protege frente a hospitalizaciones en un 37%. oCon 2 dosis: 72%. oCon 3 dosis: 93%. La inmunidad puede disminuir con el tiempo, por eso se recomiendan refuerzos cada 10 años. Efectos secundarios leves: •Dolor, enrojecimiento o inflamación en el sitio de aplicación. •Fiebre baja, cansancio o malestar general. Efectos graves: son muy raros. En embarazadas, se ha comprobado que no hay riesgo para la madre ni el bebé.

Sarampión

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La vacuna contra el sarampión protege contra una enfermedad viral muy contagiosa que puede causar complicaciones graves, especialmente en niñas y niños pequeños. Está elaborada con virus atenuados, es decir, virus debilitados que no causan la enfermedad, pero sí estimulan al cuerpo a generar defensas. Existen diferentes presentaciones de esta vacuna: •Doble viral (SR): sarampión y rubéola. •Triple viral (SRP): sarampión, parotiditis (paperas) y rubéola. •Cuádruple viral (SRPV): sarampión, parotiditis, rubéola y varicela. Todas son seguras y efectivas, y se aplican según la edad y el esquema de vacunación de cada persona. ¿Quién debe aplicársela? La vacuna contra el sarampión se aplica a todas las personas a partir de los 12 meses de edad. Niños: •Primera dosis: a los 12 meses. •Segunda dosis: a los 18 meses, con al menos 4 semanas de diferencia entre ambas. Adultos: •Si no están vacunados o no recuerdan su esquema, deben recibir al menos una dosis, preferiblemente dos (con un intervalo de 4 semanas). •Se recomienda también a trabajadores de la salud y estudiantes que ingresan a instituciones educativas. Aun si ya tuviste sarampión o no recuerdas tus dosis, vacunarte es seguro y fortalece tu protección. ¿Por qué debe aplicarse? Vacunarse contra el sarampión es la forma más efectiva de evitar brotes y proteger a las personas más vulnerables, como los niños pequeños y quienes tienen bajas defensas. El sarampión no está erradicado; todavía ocurren casos y brotes en distintos países, por lo que mantener las vacunas al día es esencial. Gracias a la vacunación, se estima que entre 2000 y 2016 se evitaron más de 20 millones de muertes en todo el mundo. La vacuna es muy eficaz: una dosis protege a más del 95 % de las personas, y con la segunda dosis, la protección alcanza el 99 %. Además, la inmunidad dura muchos años, probablemente toda la vida. ¿Qué enfermedad previene? El sarampión es una enfermedad causada por un virus que se transmite fácilmente por el aire al toser, estornudar o hablar. El virus puede permanecer activo hasta 2 horas en el ambiente, por lo que una sola persona enferma puede contagiar a muchas otras. Sus principales síntomas son: •Fiebre alta, tos y ojos irritados. •Manchas blancas en la boca (manchas de Koplik). •Erupción en la piel que empieza en la cara y se extiende por todo el cuerpo. El sarampión puede causar complicaciones graves, como: •Neumonía (en 1 de cada 20 niños, y es la causa más común de muerte por sarampión). •Encefalitis (inflamación del cerebro, en 1 de cada 1000 casos). •Infecciones de oído y diarrea severa. •Complicaciones en el embarazo, como parto prematuro o bajo peso del bebé. Por todo esto, vacunarse salva vidas y evita que esta enfermedad vuelva a propagarse.

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Rotavirus

La vacuna contra el rotavirus protege a niñas y niños pequeños de una de las causas más comunes de diarrea grave y deshidratación infantil. Contiene virus vivos atenuados, es decir, virus debilitados que no causan la enfermedad, pero sí ayudan al cuerpo a generar defensas duraderas contra ella. Existen dos tipos de vacunas, ambas seguras y efectivas: •Pentavalente (Rotateq®): protege contra cinco tipos de rotavirus. •Monovalente (Rotarix®): protege contra un tipo principal con efecto cruzado sobre otros. No hay preferencia entre ellas, ya que las dos ofrecen una protección similar y comprobada. ¿Quién debe aplicársela? La vacuna se aplica de forma universal a todos los bebés menores de 8 meses de edad, ya que en ese grupo la enfermedad puede causar cuadros graves de gastroenteritis, hospitalización o incluso la muerte. Esquemas recomendados: •Vacuna pentavalente: 3 dosis orales a los 2, 4 y 6 meses de edad. •Vacuna monovalente: 2 dosis orales a los 2 y 4 meses de edad. Es importante completar el esquema con la misma vacuna (del mismo laboratorio) y dentro de las edades recomendadas. También puede aplicarse a bebés prematuros que cumplan con el tiempo mínimo de gestación indicado (25 o 27 semanas, según el tipo de vacuna). ¿Por qué debe aplicarse? Antes de la introducción de la vacuna, el rotavirus causaba miles de hospitalizaciones y muertes infantiles cada año. A nivel mundial, aún provoca cerca de 450,000 muertes anuales, principalmente en países con menos acceso a servicios de salud y agua potable. Desde que se incorporó a los programas de vacunación: •Las hospitalizaciones por diarrea grave se redujeron hasta en un 90 %. •Los casos graves y muertes por rotavirus disminuyeron drásticamente. La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda su aplicación en todos los países por su alta eficacia, seguridad y gran impacto en la salud infantil. En estudios realizados en América Latina y el Caribe, la vacuna redujo el riesgo de diarrea grave hasta en un 82 % y las hospitalizaciones hasta en un 90 %. ¿Qué enfermedad previene? El rotavirus es un virus que causa gastroenteritis, una infección del estómago e intestinos que puede provocar: •Diarrea intensa y acuosa (hasta 20 evacuaciones al día). •Vómitos, fiebre y dolor abdominal. •Deshidratación, que puede poner en riesgo la vida de los bebés. Se transmite principalmente por vía fecal-oral, es decir, al consumir agua o alimentos contaminados, o al tocar superficies u objetos infectados. También puede transmitirse de persona a persona. El virus es muy resistente y puede sobrevivir varios días fuera del cuerpo, lo que facilita su propagación. Aunque tanto los niños vacunados como los no vacunados pueden volver a infectarse, los casos graves son mucho menos frecuentes en quienes sí recibieron la vacuna.

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Parotiditis

La vacuna contra la parotiditis (paperas) protege de una enfermedad viral contagiosa que causa inflamación dolorosa en las glándulas salivales, fiebre y malestar general. Está elaborada con virus vivos atenuados y se aplica comúnmente en dos presentaciones: •Triple viral (SRP): protege contra sarampión, rubéola y parotiditis. •Tetra o cuádruple viral (SRPV): protege además contra la varicela. Estas vacunas son seguras, efectivas y ampliamente utilizadas en todo el mundo. ¿Quién debe aplicársela? Deben vacunarse todas las personas, hombres y mujeres, a partir de los 12 meses de edad. •En la infancia se aplican dos dosis, entre los 12 y 18 meses. •Los adultos que no estén vacunados o no recuerden su esquema deben recibir al menos una dosis, idealmente dos. •También se recomienda la vacunación a estudiantes y personal de salud, quienes deben contar con dos dosis para asegurar su protección. ¿Por qué debe aplicarse? Vacunarse contra la parotiditis previene complicaciones graves como: •Sordera, infertilidad, pancreatitis y meningitis viral. especialmente a quienes no pueden vacunarse por motivos médicos. La vacuna tiene una eficacia cercana al 90% con dos dosis, y su protección puede durar toda la vida. ¿Qué enfermedad previene? La parotiditis es una infección causada por un virus que se transmite fácilmente por el aire al toser o estornudar. Afecta principalmente a niños y adolescentes, pero puede ser más severa en adultos no inmunizados. Antes de la vacunación, era una causa común de sordera, orquitis (inflamación testicular) y complicaciones neurológicas. Gracias a la vacunación, los casos han disminuido drásticamente en todo el mundo.

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Hepatitis A

La vacuna contra la Hepatitis A protege contra una infección viral que afecta al hígado y puede causar desde cuadros leves hasta hepatitis fulminante. En México se utiliza la vacuna de virus inactivados, disponible en presentaciones pediátrica y para adultos. Es una vacuna segura, eficaz y bien tolerada, con millones de dosis aplicadas en todo el mundo. ¿Quién debe aplicársela? Debe aplicarse a todas las personas a partir del año de edad, en un esquema de dos dosis: •Primera dosis a los 12 meses. •Segunda dosis a los 18 meses, o con un intervalo mínimo de 6 meses entre ellas. También se recomienda para personas con mayor riesgo de exposición o complicaciones, como: •Personal de salud y guarderías. •Cuidadores de adultos mayores. •Manejadores y preparadores de alimentos. •Hombres homosexuales. •Personas que viven o trabajan con alguien infectado. •Pacientes con enfermedades del hígado. ¿Por qué debe aplicarse? Cada año, más de 1.4 millones de personas en el mundo padecen Hepatitis A. En México, se registran alrededor de 16,000 casos al año, aunque la cifra real es probablemente cuatro veces mayor, debido a casos sin diagnóstico. La enfermedad se transmite por agua o alimentos contaminados, por falta de higiene o saneamiento, y por contacto con personas infectadas. Vacunarse ayuda a prevenir brotes, proteger la salud del hígado y evitar contagios en la comunidad. Además, la vacuna es una medida costo-efectiva para reducir el impacto económico y social que causa la enfermedad, sobre todo en países donde aún existen condiciones de saneamiento limitadas. ¿Qué enfermedad previene? La Hepatitis A es una infección del hígado causada por el virus de la Hepatitis A (VHA). Se transmite por la vía fecal-oral, al consumir alimentos o agua contaminados, o por contacto con personas infectadas. Sus síntomas incluyen: •Fiebre, cansancio, náuseas y pérdida del apetito. •Color amarillento en la piel y los ojos (ictericia). •Dolor abdominal y orina oscura. Aunque la mayoría de las personas se recupera por completo, algunos casos pueden desarrollar hepatitis fulminante, una forma grave que puede poner en riesgo la vida, especialmente en adultos mayores o personas con daño hepático previo. Seguridad y eficacia La vacuna contra la Hepatitis A es muy segura y eficaz: •Su eficacia alcanza entre el 94% y 100% en niños y adultos. •Los efectos secundarios suelen ser leves y temporales, como enrojecimiento, dolor en el sitio de aplicación o fiebre baja. •Puede aplicarse junto con otras vacunas del programa de inmunización, incluso con la combinada Hepatitis A + Hepatitis B.

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Haemophilus influenzae tipo B

La vacuna contra Haemophilus influenzae tipo b, conocida como vacuna Hib, protege contra una bacteria peligrosa que puede causar enfermedades graves como meningitis, neumonía, epiglotitis y sepsis. Está elaborada con una parte inofensiva de la cápsula del germen (polisacárido conjugado), que no puede causar la enfermedad, pero sí estimula al cuerpo a generar defensas duraderas. Gracias a su inclusión en los programas de vacunación infantil, las enfermedades graves por Hib prácticamente han desaparecido en muchos países. ¿Quién debe aplicársela? La vacuna se recomienda para todas las niñas y niños a partir de los 2 meses de edad, como parte del esquema básico de vacunación. También protege indirectamente a la comunidad, al reducir la transmisión del germen entre personas. ¿Cómo se aplica la vacuna? El esquema completo consta de 4 dosis: •1.ª dosis: a los 2 meses de edad •2.ª dosis: a los 4 meses de edad •3.ª dosis: a los 6 meses de edad •Refuerzo: a los 18 meses Se aplica generalmente en forma combinada (por ejemplo, en la vacuna pentavalente o hexavalente), lo que facilita su administración y mejora la protección. ¿Por qué debe aplicarse? Antes de que existiera la vacuna, el Haemophilus influenzae tipo b causaba millones de casos de enfermedad grave y cientos de miles de muertes infantiles cada año en todo el mundo. Los niños menores de 5 años eran los más afectados, especialmente entre los 6 y 11 meses de edad. Desde que comenzó la vacunación universal, los casos de meningitis y neumonía por Hib han disminuido hasta en un 99% en muchos países. Vacunarse es esencial para mantener esta protección y evitar que la bacteria vuelva a circular entre la población infantil. ¿Qué enfermedad previene? El Haemophilus influenzae tipo b (Hib) es una bacteria que se transmite por el aire o por contacto cercano con una persona enferma o portadora. Puede causar enfermedades graves como: •Meningitis: infección de las membranas del cerebro y médula espinal. •Epiglotitis: inflamación que puede bloquear la respiración. •Neumonía: infección pulmonar severa. •Artritis o celulitis: infecciones en articulaciones o piel. La meningitis por Hib puede dejar secuelas neurológicas permanentes (como sordera o convulsiones) en hasta el 30% de los casos, e incluso puede ser mortal. Seguridad y eficacia La vacuna Hib es muy segura y altamente efectiva: •Protege al 90–100% de los niños vacunados. •Puede aplicarse junto con otras vacunas sin riesgo. •Los efectos secundarios son leves y temporales, como dolor o enrojecimiento en el lugar de la aplicación o fiebre ligera (en menos del 3% de los casos). Gracias a esta vacuna, miles de niñas y niños crecen hoy libres de enfermedades graves que antes eran comunes y mortales.

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Covid - 19

¿Quién debe aplicársela? Todas las personas a partir de los 6 meses de edad deben recibir una dosis de la vacuna actualizada contra COVID-19. Es aún más importante para quienes corren mayor riesgo de enfermar gravemente, como: •Personas que no se han vacunado antes. •Personas con enfermedades como diabetes, hipertensión, asma, EPOC o problemas del corazón. •Adultos mayores de 65 años. •Mujeres embarazadas. Vacunarse protege no solo a quien la recibe, sino también a sus seres queridos y a la comunidad. ¿Por qué debe aplicarse? La vacuna es la forma más segura y confiable de protegernos contra el COVID-19. Ayuda a prevenir casos graves, hospitalizaciones y muertes. Aunque haber tenido COVID-19 puede dar cierta protección, esta disminuye con el tiempo, por lo que vacunarse sigue siendo necesario. Las vacunas son seguras y efectivas; los efectos secundarios más comunes son leves y temporales, como dolor en el brazo, fiebre o cansancio. ¿Qué enfermedad previene? El COVID-19 es una enfermedad causada por el virus SARS-CoV-2, que se transmite principalmente por el aire cuando una persona infectada tose, estornuda o habla. Puede parecerse a un resfriado o a la gripe, pero en algunos casos causa problemas respiratorios graves y complicaciones que requieren atención médica. Algunas personas también pueden presentar síntomas que duran semanas o meses, conocidos como COVID largo, que incluyen cansancio, falta de concentración o dificultad para respirar. Por eso, vacunarse sigue siendo la mejor manera de cuidarnos y cuidar a los demás.

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Virus sincitial respiratorio (VSR)

La vacuna contra el Virus Sincicial Respiratorio (VSR) ayuda a prevenir las infecciones respiratorias causadas por este virus, que puede provocar cuadros graves, sobre todo en bebés, personas mayores y quienes tienen enfermedades crónicas. Las vacunas contienen una versión de la proteína F del virus, que enseña al sistema inmunitario a reconocerlo y defenderse. En México existen dos tipos: Vacuna bivalente recombinante, que protege contra dos subtipos del virus. Vacuna monovalente recombinante adyuvantada, que utiliza un adyuvante para mejorar la respuesta del cuerpo. También existe una opción de protección con anticuerpos monoclonales (palivizumab), especialmente dirigida a bebés con alto riesgo de enfermar gravemente. ¿Quién debe aplicársela? La vacuna contra el VSR se recomienda a distintos grupos, según la formulación: •Embarazadas: entre las semanas 24 y 36 del embarazo, para proteger al bebé desde el nacimiento hasta los 6 meses. •Personas de 60 años o más: una dosis única. •Adultos de 18 a 59 años con enfermedades crónicas (cardíacas, respiratorias, renales, metabólicas, hepáticas, neurológicas o inmunológicas): una dosis única. •La vacuna contra el VSR no es anual. Una sola dosis completa el esquema. •Anticuerpos monoclonales (palivizumab): Están indicados para bebés con alto riesgo, como: •Prematuros (≤35 semanas de gestación). •Niños menores de 2 años con displasia broncopulmonar o cardiopatías congénitas. •Se aplican mensualmente durante la temporada del VSR (otoño e invierno). ¿Por qué debe aplicarse? El Virus Sincicial Respiratorio afecta a la mayoría de los niños antes de los 2 años y es la principal causa de bronquiolitis y neumonía infantil. Cada año causa millones de infecciones y hospitalizaciones en el mundo, sobre todo en bebés pequeños y personas mayores. Vacunarse ayuda a: •Evitar infecciones graves en lactantes y adultos mayores. •Reducir hospitalizaciones y complicaciones respiratorias. •Proteger a los más vulnerables en casa y en la comunidad. •En embarazadas, la vacunación transfiere anticuerpos protectores al bebé, brindándole defensa durante sus primeros seis meses de vida. ¿Qué enfermedad previene? El Virus Sincicial Respiratorio (VSR) es un virus muy contagioso que afecta principalmente el sistema respiratorio. Se transmite por gotitas de saliva o contacto directo con personas o superficies contaminadas. En la mayoría de los casos causa síntomas similares a un resfriado, pero puede volverse grave y provocar: •Bronquiolitis (inflamación de los bronquiolos). •Neumonía (infección de los pulmones). Es la principal causa de hospitalización en bebés menores de un año, y también puede afectar a personas mayores o con enfermedades crónicas, provocando cuadros severos y, en algunos casos, la muerte. Seguridad y eficacia Las vacunas contra el VSR son seguras y eficaces: En adultos mayores, han mostrado más del 80% de eficacia para prevenir la enfermedad con síntomas. En embarazadas, reducen casi un 70% el riesgo de infección grave en los bebés. Los efectos secundarios más comunes son leves: dolor en el brazo, fatiga, dolor muscular o de cabeza. Los anticuerpos monoclonales también han demostrado reducir hasta un 70% las hospitalizaciones por VSR en bebés de alto riesgo.

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Herpes zóster

La vacuna contra el Herpes Zóster protege contra la reactivación del virus varicela-zóster, el mismo que causa la varicela. Después de haber tenido varicela, el virus puede permanecer “dormido” en el cuerpo y reactivarse años después, provocando el herpes zóster. Existen dos tipos de vacunas: -Vacuna recombinante con adyuvante (RZV): no contiene virus vivo, por lo que puede aplicarse incluso en personas con defensas bajas. -Vacuna viva atenuada (ZVL): contiene una forma debilitada del virus, recomendada para adultos sanos. Ambas ayudan a prevenir el herpes zóster y sus complicaciones más dolorosas, como la neuralgia postherpética. ¿Quién debe aplicársela? •Adultos de 50 años o más. •Adultos desde los 18 años con alto riesgo de desarrollar herpes zóster (por ejemplo, quienes tienen defensas bajas o enfermedades crónicas). Entre las personas con riesgo elevado se incluyen quienes: •Han recibido trasplantes de órganos o células. •Viven con VIH o cáncer. •Están en tratamiento con quimioterapia, radioterapia o medicamentos inmunosupresores. •Incluso las personas que ya tuvieron herpes zóster pueden vacunarse para reducir el riesgo de una nueva reactivación. ¿Por qué debe aplicarse? El herpes zóster afecta a 1 de cada 5 personas que han tenido varicela, y su riesgo aumenta con la edad, especialmente después de los 60 años. Vacunarse es importante porque: Previene la reactivación del virus y reduce las molestias dolorosas de la enfermedad. Disminuye el riesgo de complicaciones como la neuralgia postherpética, una afección que puede causar dolor intenso durante meses o años. Ayuda a evitar otras complicaciones como el zóster oftálmico, que puede afectar los ojos y causar pérdida de visión. Las vacunas han demostrado una alta eficacia, superior al 90% en la mayoría de los grupos de edad. ¿Cómo se aplica? Vacuna recombinante con adyuvante (RZV): Se aplican dos dosis, con un intervalo de 2 a 6 meses entre cada una. Vacuna viva atenuada (ZVL): Se aplica una sola dosis. Tu médico puede orientarte sobre cuál es la mejor opción según tu edad y condición de salud. ¿Qué enfermedad previene? El herpes zóster es una enfermedad causada por la reactivación del virus de la varicela-zóster. Se manifiesta con una erupción dolorosa en la piel (ampollas o ronchas) que sigue el recorrido de un nervio, generalmente en el tórax o la cara. Los principales síntomas son: •Dolor o ardor intenso en la zona afectada. •Picazón o sensibilidad extrema al tacto. •Fiebre, cansancio o malestar general. En algunos casos, el dolor persiste después de que desaparecen las lesiones, lo que se conoce como neuralgia postherpética, la complicación más común y difícil de tratar. El virus no se transmite de persona a persona como tal, ya que proviene de una infección previa de varicela que se reactiva cuando bajan las defensas. ¿La vacuna es segura? Sí. Ambas vacunas han demostrado ser seguras y efectivas para prevenir el herpes zóster y sus complicaciones. Los efectos secundarios suelen ser leves, como dolor en el sitio de aplicación o fiebre ligera. La vacuna recombinante con adyuvante (RZV) no debe aplicarse en personas con alergia grave a sus componentes o con enfermedad aguda moderada o grave. La vacuna viva atenuada (ZVL) está contraindicada en embarazadas, personas inmunocomprometidas o con VIH avanzado. Consulta siempre con tu médico antes de aplicártela. Vacunarte es una forma sencilla y segura de protegerte del dolor y las complicaciones del herpes zóster.

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Varicela

La vacuna contra la varicela protege contra esta enfermedad viral altamente contagiosa. Está elaborada con virus vivos atenuados, es decir, una forma debilitada del virus que no causa la enfermedad, pero sí estimula al sistema inmunológico a generar defensas para protegerte. Gracias a esta vacuna, se pueden prevenir casos graves, complicaciones y brotes en comunidades y escuelas. ¿Quién debe aplicársela? La vacuna contra la varicela está recomendada para niñas y niños a partir de los 12 meses de edad, así como para personas que nunca hayan tenido la enfermedad ni hayan sido vacunadas. •Primera dosis: a los 12 meses de edad. •Segunda dosis: a los 15 meses de edad. Si no se aplica a esa edad: •Entre 12 meses y 13 años: dos dosis con al menos 3 meses de intervalo. •Mayores de 13 años: dos dosis separadas por 4 semanas como mínimo. No debe aplicarse a: •Mujeres embarazadas. •Menores de 12 meses. •Personas con defensas bajas o inmunosupresión. ¿Por qué debe aplicarse? La varicela puede parecer leve, pero puede complicarse con infecciones graves de la piel, neumonía, hepatitis o incluso la muerte. A nivel mundial, provoca 4.2 millones de hospitalizaciones y más de 4 mil muertes al año. Vacunarse no solo protege a quien la recibe, sino también a quienes no pueden vacunarse, como los bebés menores de un año, embarazadas o personas con enfermedades inmunológicas. Además, previene costos médicos y sociales importantes —como hospitalizaciones, pérdida de días laborales y escolares— y ayuda a evitar brotes en escuelas y comunidades. ¿Cómo se aplica la vacuna? Se aplican dos dosis por vía subcutánea (debajo de la piel). Puede administrarse sola o junto con otras vacunas del esquema infantil. En caso de exposición al virus, una dosis aplicada dentro de los primeros 3 a 5 días puede reducir la gravedad o incluso prevenir la enfermedad. ¿Qué enfermedad previene? La vacuna previene la varicela, causada por el virus varicela-zóster (VVZ), que pertenece a la familia de los herpesvirus. La enfermedad se transmite fácilmente por el aire o por contacto con las lesiones de una persona infectada. Más del 90% de las personas no vacunadas que tienen contacto cercano con un caso se contagian. Los síntomas incluyen: •Fiebre, dolor de cabeza y malestar general. •Lesiones en la piel con picazón (máculas, pápulas y vesículas). •Erupción que puede durar de 5 a 7 días. Aunque suele ser leve en niños, en adultos, embarazadas o personas con bajas defensas puede causar complicaciones graves como: •Neumonía. •Encefalitis. •Infecciones de la piel. •Varicela congénita o neonatal, cuando ocurre durante el embarazo. Tras pasar la varicela, el virus puede permanecer dormido en el cuerpo y reactivarse años después como herpes zóster. ¿La vacuna es segura y eficaz? Sí. La vacuna contra la varicela ha demostrado ser segura, efectiva y bien tolerada. Con una dosis: protege entre 85% y 89% de los niños sanos contra la enfermedad, y previene las formas graves en más del 99%. Con dos dosis: su eficacia supera el 99%, evitando prácticamente todos los casos. En adultos, dos dosis permiten que el 90% desarrolle defensas suficientes. También se ha comprobado que reduce los casos de herpes zóster en quienes fueron vacunados desde la infancia. Una persona se considera protegida si: •Ha recibido dos dosis de la vacuna, separadas por al menos 4 semanas. •Tiene evidencia de haber padecido varicela o herpes zóster. •cuenta con pruebas de laboratorio que confirmen inmunidad. La vacuna puede causar efectos leves, como enrojecimiento o dolor en el sitio de aplicación, fiebre baja o una erupción leve, pero las complicaciones graves son extremadamente raras.

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Tétanos

La vacuna contra el tétanos protege contra una enfermedad grave causada por una bacteria que puede entrar al cuerpo a través de heridas o cortaduras. Contiene una toxina modificada (llamada toxoide tetánico) que no causa la enfermedad, pero sí estimula al organismo a producir defensas (anticuerpos) para protegerse si entra en contacto con la bacteria en el futuro. Es una vacuna muy segura y altamente eficaz, capaz de prevenir prácticamente todos los casos de tétanos cuando se aplica correctamente. ¿Quién debe aplicársela? La vacuna se recomienda para todas las personas a partir de los 2 meses de edad, con sus dosis de refuerzo correspondientes. Es especialmente importante para: •Niñas y niños, siguiendo el calendario de vacunación. •Adolescentes y adultos, como dosis de refuerzo cada 10 años. •Mujeres embarazadas, para proteger también al bebé del tétanos neonatal. •Cualquier persona que sufra una herida o corte profundo, si no está al día con su vacunación. Si no recuerdas cuándo te aplicaste la última dosis, lo mejor es vacunarte nuevamente: no hay riesgo por hacerlo. ¿Por qué debe aplicarse? El tétanos no se transmite de persona a persona y haber tenido la enfermedad no genera inmunidad, por eso la vacunación es la única forma de prevenirlo. Aunque es poco frecuente en países con buena cobertura de vacunación, el tétanos sigue siendo un problema de salud pública en muchas partes del mundo. Aplicar la vacuna reduce drásticamente el riesgo de enfermar y ha salvado millones de vidas, especialmente en recién nacidos y mujeres embarazadas. La protección es duradera: una serie completa y sus refuerzos pueden mantenerte protegido por décadas. ¿Qué enfermedad previene? El tétanos es una enfermedad grave causada por la bacteria Clostridium tetani, que se encuentra en el suelo, el polvo y otras superficies. Cuando sus esporas entran al cuerpo a través de una herida, pueden liberar una toxina que afecta el sistema nervioso, provocando rigidez y espasmos musculares dolorosos. Los síntomas típicos incluyen: •Dificultad para abrir la boca (trismo) •Espasmos en el cuello y el cuerpo •Rigidez muscular intensa •Dificultad para respirar en casos graves El tétanos neonatal, que afecta a recién nacidos cuando el cordón umbilical se infecta, es especialmente peligroso. Gracias a la vacunación, esta enfermedad es rara y prevenible. Mantener las dosis al día protege tu salud y salva vidas.

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Rubéola

La vacuna contra la rubéola protege a niños, niñas y adultos de una enfermedad viral contagiosa que, aunque suele ser leve, puede tener consecuencias muy graves durante el embarazo. Contiene virus vivos atenuados, es decir, virus debilitados que no causan la enfermedad, pero sí ayudan al cuerpo a generar defensas que brindan protección duradera. Esta vacuna se encuentra en diferentes presentaciones: •Doble viral (SR): sarampión y rubéola. •Triple viral (SRP): sarampión, parotiditis y rubéola. •Cuádruple viral (SRPV): sarampión, parotiditis, rubéola y varicela. Todas son seguras, efectivas y ampliamente utilizadas en los programas nacionales de vacunación. ¿Quién debe aplicársela? La vacuna se aplica a hombres y mujeres a partir de los 12 meses de edad. Niñas y niños: •Primera dosis: después de los 12 meses. •Segunda dosis: a los 6 años de edad. Adolescentes y adultos: •Si no se aplicaron las dos dosis o no recuerdan su esquema, deben recibir una dosis de refuerzo. Es muy importante vacunar a las mujeres en edad fértil (15 a 49 años) para prevenir la rubéola congénita, una forma grave de la enfermedad que puede afectar al bebé durante el embarazo. Una sola dosis de la vacuna brinda protección de por vida en más del 95 % de las personas. ¿Por qué debe aplicarse? Vacunarse contra la rubéola previene la enfermedad y sus complicaciones, así como el síndrome de rubéola congénita, que puede causar aborto, parto prematuro, sordera, ceguera, malformaciones cardíacas y otros daños permanentes en el bebé. Además, la vacunación ayuda a disminuir el número de casos, hospitalizaciones y brotes en la población. Gracias a la introducción de la vacuna, los casos de rubéola reportados en el mundo han disminuido un 97 %, y millones de niños han nacido sanos gracias a esta protección. La vacuna ha demostrado ser segura y muy eficaz. Estudios muestran que el 95 % o más de las personas vacunadas desarrollan defensas después de una sola dosis, y la inmunidad puede durar toda la vida. ¿Qué enfermedad previene? La rubéola es una enfermedad viral que se transmite por el aire, al toser, estornudar o hablar, y afecta principalmente a niños y adultos jóvenes. Suele causar una erupción en la piel, fiebre leve y ganglios inflamados detrás de las orejas y el cuello. En los adultos, especialmente las mujeres, puede provocar dolor en las articulaciones o artritis leve. Aunque normalmente es una enfermedad leve, cuando una mujer embarazada se infecta, especialmente en el primer trimestre, el virus puede causar el síndrome de rubéola congénita, que provoca graves malformaciones en el bebé, como: •Sordera o ceguera, •Problemas cardíacos, •Retraso en el desarrollo, •Y en algunos casos, la muerte fetal o neonatal. Antes de la vacuna, hasta 4 de cada 1,000 bebés nacían con este síndrome. Hoy, gracias a la inmunización, es una enfermedad evitable y poco común.

Poliomielitis

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La vacuna contra la poliomielitis protege contra una enfermedad viral grave que puede causar parálisis permanente y, en casos severos, la muerte. Existen dos tipos principales de vacunas: •IPV o Salk: contiene el virus inactivado (muerto) y se aplica mediante inyección. •OPV o Sabin: contiene virus vivos atenuados y se aplica de forma oral. Además, la vacuna puede encontrarse combinada con otras (como DPaT, Hepatitis B o Hib) en versiones hexavalentes o pentavalentes, lo que facilita su aplicación dentro del esquema infantil. Ambas vacunas son seguras, efectivas y recomendadas por la Organización Mundial de la Salud (OMS). En México, se utiliza principalmente la vacuna inactivada (IPV) dentro de la vacuna hexavalente. ¿Quién debe aplicársela? La vacunación contra la poliomielitis está indicada para todas las niñas y niños menores de 18 años que no hayan sido vacunados o tengan esquemas incompletos. También puede recomendarse una dosis de refuerzo en personas que viajen a zonas donde aún se registran casos de poliomielitis o en situaciones médicas especiales (como pacientes trasplantados). En México, la vacuna se aplica a través del esquema nacional de vacunación: •2, 4, 6 y 18 meses de edad, con un refuerzo entre los 4 y 6 años. Cada dosis ayuda a reforzar la protección y mantener la inmunidad a largo plazo. ¿Por qué debe aplicarse? La poliomielitis no tiene cura, pero puede prevenirse totalmente con la vacunación. El virus afecta el sistema nervioso y puede provocar parálisis irreversible, especialmente en las piernas, o incluso la muerte por parálisis respiratoria. Gracias a la vacunación, la polio ha sido eliminada en la mayor parte del mundo, pero mientras exista un solo caso activo, todos los países están en riesgo. Vacunarse protege no solo a quien la recibe, sino también a toda la comunidad, ayudando a evitar nuevos brotes. La vacuna tiene una eficacia del 95 al 99 % y genera inmunidad duradera. Con tres dosis, casi todos los vacunados desarrollan anticuerpos protectores, y una cuarta dosis puede mantener la protección por más de 25 años. ¿Qué enfermedad previene? La poliomielitis, también conocida como polio o parálisis infantil, es una enfermedad altamente contagiosa causada por un virus que invade el sistema nervioso. •Se transmite de persona a persona, principalmente por contacto con heces, agua o alimentos contaminados. •Afecta sobre todo a niños menores de 5 años. En la mayoría de los casos no presenta síntomas, pero cuando se manifiesta puede causar: •Fiebre, debilidad, dolor muscular y rigidez. •Parálisis progresiva de brazos o piernas. •En los casos más graves, parálisis respiratoria que puede ser mortal. También puede dejar secuelas permanentes o causar el síndrome pospoliomielitis, una debilidad muscular que aparece años después de haber tenido la enfermedad.

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Meningococo

La vacuna contra el meningococo protege contra una infección grave que puede causar meningitis (inflamación del cerebro y la médula espinal) o septicemia (infección en la sangre). En México, la vacuna disponible está elaborada con polisacáridos conjugados con toxoide diftérico, y protege contra los serotipos A, C, Y y W de Neisseria meningitidis. Es una vacuna segura y altamente eficaz, utilizada en todo el mundo para prevenir brotes y proteger especialmente a los más pequeños. ¿Quién debe aplicársela? Se recomienda su aplicación a todas las personas a partir de los 9 meses de edad, con sus dosis de refuerzo. Además, es especialmente importante para grupos con mayor riesgo de contagio, como: •Personas con asplenia (ausencia o mal funcionamiento del bazo). •Personas con deficiencias en el sistema del complemento. •Quienes viven en entornos cerrados o con alta convivencia (como cuarteles, internados o prisiones). •Microbiólogos y personal de laboratorio que manipule muestras del meningococo. ¿Por qué debe aplicarse? El meningococo puede causar enfermedades graves y mortales en poco tiempo. Antes de las campañas de vacunación, se registraban miles de casos y muertes cada año a nivel mundial, sobre todo en África y América Latina. Gracias a la vacunación masiva, la enfermedad ha disminuido drásticamente y en algunos países ha sido casi eliminada. Vacunarse protege tanto al individuo como a la comunidad, evitando brotes y secuelas permanentes como sordera o daño cerebral. ¿Qué enfermedad previene? El meningococo puede causar: •Meningitis: inflamación de las membranas que cubren el cerebro y la médula espinal. •Sepsis meningocócica: infección grave en la sangre que puede causar la muerte si no se atiende a tiempo. Los síntomas incluyen fiebre alta, dolor de cabeza intenso, rigidez en el cuello, náuseas, confusión, sensibilidad a la luz y erupciones en la piel. En los casos más graves, la enfermedad puede avanzar rápidamente y dejar secuelas permanentes o ser mortal. Se transmite por contacto directo con secreciones respiratorias (tos, estornudos, besos) de una persona enferma o portadora del virus.

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Hepatitis B

La vacuna contra la Hepatitis B protege contra una infección que afecta gravemente al hígado y puede causar cirrosis o cáncer hepático. No contiene el virus completo, ni virus vivos o inactivos. Está elaborada con una proteína del virus (antígeno de superficie HBsAg), suficiente para que el cuerpo genere defensas sin riesgo de enfermarse. Es una de las vacunas más seguras y eficaces del mundo y forma parte del esquema básico de vacunación desde el nacimiento. ¿Quién debe aplicársela? Se recomienda su aplicación a todas las personas desde el nacimiento, y especialmente a quienes tienen mayor riesgo de exposición, como: •Trabajadores de la salud. •Personas con múltiples parejas sexuales o con VIH. •Hombres homosexuales. •Recién nacidos de madres con Hepatitis B. •Pacientes con enfermedades hepáticas o en diálisis. •Personas que requieren transfusiones o trasplantes. •Usuarios de drogas inyectables. •Personas privadas de la libertad. •Quienes viajen a zonas donde la enfermedad es común. ¿Por qué debe aplicarse? La Hepatitis B es un problema de salud mundial. Más de 2,000 millones de personas han tenido contacto con el virus, y alrededor de 240 millones viven con una infección crónica. Cada año, provoca unas 780,000 muertes, principalmente por cirrosis o cáncer de hígado. El virus de la Hepatitis B es el segundo agente causante de cáncer más importante del mundo, solo después del tabaco. Vacunarse no solo protege contra la infección, sino también contra el cáncer de hígado, una de las formas más graves de la enfermedad. ¿Cómo se aplica la vacuna? Esquema infantil: •1.ª dosis: al nacimiento. •2.ª dosis: a los 2 meses. •3.ª dosis: a los 6 meses. En otras edades: •1.ª dosis: día elegido. •2.ª dosis: 1 mes después. •3.ª dosis: 6 meses después de la primera. También puede aplicarse en forma combinada con otras vacunas, como Hepatitis A o DTPa (difteria, tétanos y tosferina). ¿Qué enfermedad previene? La Hepatitis B es una infección viral del hígado que puede presentarse como: •Aguda, con síntomas como fiebre, cansancio, náuseas, ictericia (piel amarilla) y orina oscura. •Crónica, cuando el virus permanece en el cuerpo por más de 6 meses, lo que puede causar cirrosis o cáncer hepático con el tiempo. Se transmite por contacto con fluidos corporales infectados, de madre a hijo durante el parto, o mediante relaciones sexuales sin protección, uso compartido de agujas, o transfusiones no seguras. ¿Para qué se aplica? La vacuna evita: •El contagio del virus por sangre o fluidos. •La transmisión de madre a hijo. •La infección por prácticas sexuales sin protección. •Complicaciones graves como hepatitis crónica, cirrosis o cáncer hepático. Al aplicarla desde el nacimiento y en grupos de riesgo, rompemos las cadenas de transmisión y ayudamos a construir comunidades más sanas. Seguridad y eficacia La vacuna contra la Hepatitis B es muy segura y altamente efectiva: •Genera defensas en el 95–98% de las personas vacunadas. •Los efectos secundarios son leves y pasajeros: dolor o enrojecimiento en el brazo, fiebre leve o malestar general. •Puede aplicarse junto con otras vacunas sin problema. Es una herramienta clave para prevenir miles de muertes cada año y proteger a las futuras generaciones contra el cáncer hepático.

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Fiebre tifoidea

La vacuna contra la fiebre tifoidea protege contra una enfermedad grave causada por la bacteria Salmonella typhi. Está elaborada a partir de una parte purificada de la cápsula del germen (polisacárido Vi), que no puede causar la enfermedad, pero sí ayuda al cuerpo a crear defensas para evitarla. Su aplicación reduce significativamente el riesgo de enfermar al viajar o vivir en zonas donde esta bacteria es común. ¿Quién debe aplicársela? La vacuna está recomendada para: •Personas mayores de 2 años que viajen a zonas donde la fiebre tifoidea es frecuente (Asia, África, Oceanía, América Central y del Sur). •Trabajadores de laboratorio que manipulen materiales potencialmente contaminados. •Personas que convivan con portadores crónicos del germen. En México, puede recomendarse en zonas rurales o comunidades con problemas de saneamiento y agua potable. ¿Cómo se aplica la vacuna? •Edad de aplicación: a partir de los 2 años. •Dosis: una sola dosis por vía intramuscular. •Refuerzo: cada 3 años si persiste el riesgo de exposición (por ejemplo, viajes frecuentes o permanencia en zonas endémicas). ¿Por qué es importante aplicarla? La fiebre tifoidea sigue siendo común en países en desarrollo, donde el acceso a agua potable y saneamiento es limitado. Cada año se registran más de 20 millones de casos y más de 200,000 muertes en todo el mundo. En México, se reportaron más de 24 mil casos en 2017, la mayoría en regiones con dificultades en el manejo del agua y los alimentos. Vacunarse ayuda a prevenir la infección y sus complicaciones, además de proteger a las comunidades frente a brotes epidémicos. ¿Qué causa la fiebre tifoidea? La fiebre tifoidea es una enfermedad infecciosa y contagiosa que puede afectar a varios órganos del cuerpo. Está causada por la bacteria Salmonella typhi, una de las responsables de la llamada “fiebre entérica”. Sin tratamiento adecuado, puede causar complicaciones graves o incluso ser mortal. ¿Cómo se transmite? Se transmite por la vía fecal-oral, es decir, al ingerir alimentos o agua contaminados con heces de una persona infectada. Esto puede ocurrir por: •Manipulación de alimentos sin lavarse las manos. •Consumo de agua no potable. •Contacto con superficies contaminadas. La transmisión es más frecuente en lugares con deficiente higiene alimentaria o escaso acceso a agua segura. ¿Qué enfermedades y síntomas causa? La fiebre tifoidea puede presentarse con síntomas generales y luego progresar a un cuadro grave. Sus principales manifestaciones son: •Fiebre alta prolongada •Dolor de cabeza y muscular •Cansancio extremo •Dolor abdominal •Náusea, vómito o diarrea •Pérdida del apetito •Erupciones rosadas en el tórax y abdomen (“roséola tifoídica”) En casos graves puede causar hemorragias, confusión, daño intestinal o incluso la muerte. Seguridad y eficacia •La vacuna no causa la enfermedad y es bien tolerada. •Ofrece una protección del 61% al 80% en mayores de 2 años. •La protección dura aproximadamente 3 años. •Las reacciones adversas son leves, como dolor o enrojecimiento en el lugar de aplicación o dolores musculares temporales. Vacunarte antes de viajar o si vives en zonas de riesgo protege tu salud y previene brotes en tu comunidad.

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Difteria

La vacuna contra la difteria contiene una versión inactiva de la toxina que produce la bacteria Corynebacterium diphtheriae. Esta toxina, llamada toxoide, no causa la enfermedad, pero sí estimula al cuerpo a producir defensas (anticuerpos) que protegen contra ella. ¿Quién debe aplicársela? Se recomienda su aplicación a todas las personas desde los 2 meses de edad, con dosis de refuerzo a lo largo de la vida. El esquema infantil completo incluye 5 dosis: •A los 2, 4 y 6 meses de edad, •Un refuerzo a los 18 meses, •Y otro alrededor de los 6 años. Además, se aplica un refuerzo en la preadolescencia (12 años) y posteriormente cada 10 años en la edad adulta. También se recomienda una dosis en cada embarazo, sin importar el trimestre. ¿Por qué debe aplicarse? La difteria sigue siendo una amenaza en varios países de África, Asia y América del Sur, donde las coberturas de vacunación son bajas. Aunque en muchos lugares se ha controlado gracias a la vacunación, los brotes aún pueden reaparecer si la población no mantiene sus refuerzos al día. La vacuna es la mejor forma de prevenir esta enfermedad grave, que puede causar obstrucción respiratoria, daño cardíaco y nervioso, e incluso la muerte. ¿Qué enfermedad previene? La difteria es una infección bacteriana aguda que afecta principalmente la garganta y las vías respiratorias superiores. Produce unas placas espesas grisáceas (pseudomembranas) que pueden dificultar la respiración. También puede afectar al corazón y al sistema nervioso. Se transmite de persona a persona, por el aire o por contacto directo con una persona infectada. ¿Es segura y eficaz? Sí. La vacuna tiene una eficacia del 97% y genera niveles protectores de defensas en más del 95% de las personas vacunadas. Es muy segura y puede aplicarse incluso durante el embarazo o en personas con defensas bajas. Las reacciones más comunes son leves: enrojecimiento, dolor o hinchazón en el sitio de aplicación.

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Fiebre amarilla

La vacuna contra la fiebre amarilla protege de una enfermedad viral grave transmitida por mosquitos. Contiene una versión atenuada (debilitada) del virus de la cepa 17D, que no causa la enfermedad, pero sí ayuda al cuerpo a generar defensas duraderas. Esta vacuna es una herramienta clave para prevenir brotes en regiones tropicales y proteger tanto a los habitantes como a los viajeros. ¿Quién debe aplicársela? Se recomienda a: •Personas mayores de 9 meses que vivan o viajen a zonas donde hay riesgo de transmisión (principalmente en Sudamérica y África). •Viajeros internacionales que visiten países donde la vacuna es requisito de entrada. No debe aplicarse a bebés menores de 6 meses, embarazadas o personas con alergias graves a los componentes de la vacuna. ¿Cómo se aplica la vacuna? •Dosis: una única aplicación por vía subcutánea profunda o intramuscular. •Frecuencia: desde 2016, no se requiere refuerzo. Una sola dosis proporciona protección de por vida. ¿Por qué debe aplicarse? La fiebre amarilla sigue siendo una amenaza activa en América Latina y África. Entre 2016 y 2018 se registraron miles de casos en países como Brasil, Colombia, Perú y Bolivia, con cientos de muertes. A nivel mundial, se estima que cada año ocurren 130,000 casos clínicos, de los cuales 78,000 resultan mortales. Además del riesgo para las comunidades locales, la enfermedad puede afectar a viajeros que visitan zonas tropicales, especialmente si no están vacunados. La vacunación protege individualmente y también ayuda a prevenir epidemias en regiones donde el virus circula. ¿Qué es la fiebre amarilla? La fiebre amarilla es una enfermedad viral aguda y potencialmente mortal, causada por un virus transmitido por el mosquito Aedes aegypti. Afecta principalmente al hígado y otros órganos vitales, y puede provocar ictericia (piel amarilla), sangrados y, en casos graves, falla multiorgánica. ¿Cómo se transmite? La transmisión ocurre a través de la picadura de un mosquito infectado con el virus de la fiebre amarilla. Estos mosquitos se reproducen en zonas tropicales y húmedas, especialmente donde hay agua estancada. Por eso, además de vacunarse, es importante evitar las picaduras usando repelente, ropa que cubra brazos y piernas, y eliminando criaderos de mosquitos. ¿Qué enfermedades o síntomas causa? En la mayoría de los casos, la infección puede pasar sin síntomas. Cuando se presentan, suelen aparecer 3 a 6 días después de la picadura, con: •Fiebre alta y escalofríos •Dolor de cabeza y muscular •Náuseas y vómitos •Cansancio extremo En casos graves (alrededor del 15%), puede causar: •Ictericia (color amarillo en piel y ojos) •Sangrados •Choque o falla de órganos •En algunos casos, la muerte Seguridad y eficacia •La vacuna es muy efectiva, protege a prácticamente todos los vacunados. •Los efectos secundarios son leves y temporales: dolor en el lugar de aplicación, fiebre baja o malestar general. •La protección es de por vida con una sola dosis. Vacunarse antes de viajar o vivir en zonas de riesgo salva vidas y previene epidemias en comunidades vulnerables.

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